Nació en El Salitre, localidad de la provincia del Guayas, un 14 de Noviembre de 1938, llegó a Guayaquil a temprana edad, de familia humilde, Miguel desde muy pequeño apareció en el Guayaquil Tenis Club, como un observador anónimo, de como el Gordo Yca.za se divertía con sus rivales; de Pedro Pablo Gómez, de quien aprendió mucho sobre el respeto al rival, Olvera, quien siempre ha sido un buen analista, captó de Homero Cano y Olmedo Bastidas, quienes eran profesores en el Club, la forma como enseñaban, el estilo y los más clásicos movimientos que exige el tenis de siempre.
Su primera raqueta la agarró a los nueve años y su primer profesor, que fue el chileno Hernán Guzmán Gutiérrez lo tuvo a los 16 años, quien era un instructor de tenis que insistía mucho en la movilidad que debe tener el tenista, pero sobre todo el poder mental como argumento importante para ser un triunfador en este deporte.
Olvera, tuvo también la suerte de ver de cerca las ejecutorias de grandes tenistas mundiales, que visitaron Guayaquil allá por los años cuarenta, como Pancho González, el norteamericano Johny Fond y sin lugar a dudas Pancho Segura.
Por su manera de ser, Miguel se granjeó el aprecio de muchos socios, en especial de los hermanos Chérrez Gómez, Juan quien lo estimulaba para que continúe practicando el tenis y Carlos quien en esa época trabajaba en el Diario El Universo y que lo apoyó, organizando cruzadas para conseguir fondos que puedan cubrir los gastos de pasajes y estadía cuando Miguel debía salir del país para tornear internacionalmente. Francisco Pérez Febres Cordero y Manuel “Chicken Palacios”, Fueron personajes que también lo apoyaron incansablemente, en los medios de comunicación, donde realizaban colectas públicas de un sucre por persona, en esa tarea siempre se lucieron Diario El Universo y la popular emisora Radio Cristal, donde Palacios tenía su popular programa cocktail deportivo.
Por los años 50, los torneos sudamericanos se jugaban en dos categorías, hasta 18 años y para adultos; y, fue en Guayaquil, en el año de 1952, cuando Miguel jugó su primer sudamericano con apenas 13 años y aunque no ganó, sorprendió por su calidad; para 1953, cuando iba a cumplir 14 años, jugó el sudamericano de Cali y pudo desquitarse con tenistas mayores que él, como por ejemplo al tenista Eduardo Zayas que en el anterior sudamericano le había ganado, quedó vicecampeón en dobles haciendo pareja con Eduardo Zuleta en la final de 18 años, que la perdieron ante los brasileños Moreira y Guimaraes. A ese sudamericano pudieron concurrir por el apoyo que siempre les brindó su Club, el Guayaquil Tenis.
En esa época los jugadores que dirimían superioridades en el país eran, Eduardo Zuleta como el jugador número uno del ranking. el número dos era Olvera, el número tres Peñaherrera y como número cuatro Rodrigo Borja y José “Pepín” Ante.
En el registro de enfrentamientos en torneos nacionales dos veces se enfrentó Miguel Olvera a Rodrigo Borja Cevallos y las dos veces le ganó Miguel; mientras Olvera, era un jugador con mayor movilidad y sobre todo con mayor audacia, los demás jugadores de esa época eran muy conservadores, en especial Borja. Miguel Olvera, fue tomándose en un jugador sensacional para el espectáculo por diferentes factores, por la gran rapidez de piernas, por sufactores, por estilo de juego, por su gran concentración, la predisposición para el triunfo; y, en lo físico, por su contextura aunque delgaducha muy fibrosa muscularmente, morocho por su piel de origen, con su 1,67 de estatura y apenas 120 libras de peso derrotó a muchos rivales y adversidades que le planteó el tenis y la vida.
Participó por Ecuador en torneos Bolivarianos y aunque llegó a tres finales, la de Barranquilla (Colombia) en 1961, en Guayaquil (Ecuador) en 1965 y en Maracaibo en 1970, las tres las perdió y anecdóticamente, las dos primeras, con el jugador venezolano Ivo Pimentel, con quien se había enfrentado muchas veces en torneos sudamericanos, en torneos realizados en el Caribe, en Europa y las dos únicas veces que ganó Pimentel fueron precisamente esas dos finales de los Bolivarianos y el mismo caso, con Humprey Hose, con quien perdió la final de Maracaibo 70, siendo ese el único encuentro que ganó Hose, el resto de enfrentamientos tanto en Copa Davis, en torneos en USA y en Sudamérica los ganó nuestro compatriota.
Aunque Miguel Olvera no fue nunca campeón bolivariano en singles, en dobles haciendo pareja con Zuleta fue campeón en los torneos bolivarianos de Barranquilla y Guayaquil y con Ana María Ycaza ganó el dobles mixto.
En los juegos panamericanos, Olvera jugó dos veces, el primero en Chicago en 1959, donde en singles no tuvo éxito y en dobles jugando con Zuleta en primera ronda ganaron a los hermanos Garrido, tenistas cubanos de gran prestigio internacional, pero en segunda vuelta quedaron eliminados.
En los juegos panamericanos de Winipeg (Canadá) en 1967, Miguel, en singles fue eliminado en segunda ronda, mientras que en dobles ganaron con Zuleta, medalla de bronce derrotando en cinco sets a la pareja nortemanericana de Arthur Ashe y Herb Fitzglbbon y perdieron también en cinco sas con los mejicanos Lara y Loyo Mayo.
En el circuito y torneos profesionales, Miguel Olvera tiene en su archivo grandes triunfos, ganó en el campeonato de Tristate en Cincinnati (USA) en 1961, torneo donde participaron los diez mejores jugadores de Estados Unidos de esa época, en 1960 había ganado en Birmingham, también ganó el campeonato de Fort Lauderdale en 1961, mientras que en 1962 ganó el de LESA en Italia y llegó en ese mismo año a dos finales,
tanto en Dinamarca como en París.
En los torneos de Grand Slams jugó Roland Garros, Wimbledon y Forest Hill, lo más lejos que llegó fue a 32avo, en Forest Hill (NewYork 1962), ese mismo año, que fue el de más actividad y el de mejor resultados para Olvera, jugando en Roland Garros ganó la primera vuelta, pero desgraciadamente en el segundo partido se dohió el tobillo, por lo que jugó disminuido y lo perdió.
Miguel Olvera, recorrió el mundo participando en torneos y entre sus triunfos que siempre recuerda está sobre el campeón de USA W Reed y sobre Butch Bucholz, en Chicago en 1960, Miguel ganó a los mejores de sudamérica, como Soriano, Ganzahal, Koch, Mandanno, Pinto, Cornejo, Alvarez. A Guillermo Vilas, en un torneo sudamericano en 1969 en Montevideo, que era una especie de abierto, donde podían participar los profesionales; en ese partido, Vilas y Olvera llegaron al quinto set y el argentino lo ganaba 5/1 (40-15) y Miguel terminó ganándolo 7/5 ante la sorpresa de todo el público, Guillermo Vilas, al estrecharle la mano al término del partido, no le habló y se retiró contrariado de la cancha, ese partido es inolvidable para Olvera y también fue para Vilas, quien en su libro lo recuerda como el único partido que lloró en su vida después de haberlo perdido, en ese torneo de Montevideo, Miguel llegó a la final perdiéndola. Una de las cosas más grandes que pudo haber conseguido Miguel Olvera, fue ganarle nada menos que el número tres del mundo, el español Manolo Santana en un torneo realizado en la ciudad de Caracas en 1962 y al único jugador que nunca le pudo ganar fue al australiano Rod Laver, número uno del mundo, con quien perdió una vez en cinco sets y otra en tres sets.
Para Miguel Olvera Mora la Copa Davis, es un capítulo especial en su vida, por toda su trayectoria llena de espectaculares triunfos y dramáticas situaciones, por su prolongada participación como jugador y por su acertada actuación como capitán del equipo.
Olvera recuerda entre sus mejores partidos de la Davis el triunfo ante el norteamericano Arthur Ashe, como también el partido inolvidable ante el chileno Patricio Cornejo en 1968, triunfo que resolvió la serie a favor de Ecuador y que lo ganó en el quinto set, después de que iba perdiendo los dos primeros sets, ganó los tres seguidos, terminando totalmente acalambrado, pero con su mente lúcida e intacta, que era su arma secreta.
Otro triunfo que nunca olvidaremos, fue el que logró ante Julián Ganzabal, en Buenos Aires en 1967, nada menos en la arcilla donde era invencible y con este partido Miguel dio la sorpresa al clasificar a nuestro país (Ver capítulo Copa Davis); y, la histórica Copa Mitre de 1962, jugada en la ciudad de Guayaquil, que es considerada como una de las hazañas deportivas del Ecuador, era un torneo sudamericano y Miguel Olvera fue uno de los protagonistas del éxito (Ver capítulo Copa Mitre).
Entre los amigos que tuvo en el circuito profesional, Miguel, tenía mucha afinidad con Eduardo Zuleta, con quien ha tenido una admirable relación de amistad, se notaba un sentimiento de hermandad y solidaridad dentro y en especial fuera de las canchas; con Ivo Pimentel, con este venezolano Miguel desarrolló una gran amistad, con Manolo Santana y Mario Llamas también, por el apoyo que le brindaron al ecuatoriano cuando competía en torneos europeos.
Miguel, luego de retirarse de la práctica activa como jugador de tenis, se dedicó ala enseñanza, se especializó en Estados Unidos, donde también trabajó como entrenador, ha prestado servicios en importantes clubes, dirigiendo las escuelas de tenis como las del Tenis Club, Country Club, ha sido responsable técnico de muchas selecciones juveniles del Ecuador; fue conductor técnico de los varios equipos juveniles que representaban a COSAT en circuitos europeos; en la actualidad lidera el área técnica del Centro de Alto Rendimiento con mucho éxito, dirigiendo a jóvenes tenistas que algún día deberán tomar el sendero de éxitos y gloria diseñado por los grandes, como él.
Su vida tenística fue interrumpida lamentablemente, en su mejor momento, por un problema severo de salud, que por suerte lo superó, pero que le impidió llegar a espectaculares lugares en el tenis mundial.
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